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Cuando el miedo aparece: no viene a frenarte, viene a decirte algo

  • Foto del escritor: Almudena Ortega Minguito
    Almudena Ortega Minguito
  • 30 jun
  • 5 min de lectura
Persona reflexionando sobre el miedo ante un cambio vital y la discapacidad paseando por la playa











Hay emociones que solemos recibir con más rechazo que otras.


La alegría la aceptamos.

La calma la buscamos.

La ilusión nos gusta.


Pero cuando aparece el miedo, muchas veces queremos quitárnoslo de encima cuanto antes y nos decimos frases como:


“No debería sentir esto”.

“Tengo que ser fuerte”.

“No puedo tener miedo ahora”.

“Esto no es para tanto”.

“Hay personas que están peor”.


Y sin darnos cuenta, además de tener miedo, empezamos a juzgarnos por sentirlo.


Pero el miedo no siempre aparece para bloquearte. A veces aparece para avisarte de que algo te importa, de que estás entrando en un territorio nuevo o de que necesitas más cuidado, más información, más tiempo o más acompañamiento.


El miedo no es una señal de debilidad es una emoción que tenemos todos de serie y que necesitamos en nuestra vidas.


¿Que busca el miedo?


El miedo tiene una función. Aunque a veces resulte incómodo, aparece para protegernos y prepararnos.


Nos ayuda a detectar riesgos, a anticipar peligros, a prepararnos ante situaciones que no controlamos. El problema no es sentir miedo. El problema aparece cuando el miedo toma todas las decisiones por nosotras.


Una cosa es escuchar el miedo y otra muy distinta es dejar que conduzca tu vida.


El miedo puede decirte:


“Ten cuidado”.

“Esto es importante”.

“Necesitas prepararte”.

“Pide ayuda”.

“Ve más despacio”.


Pero cuando no lo escuchamos de forma consciente, puede empezar a decir otras cosas:


“No lo intentes”.

“No vas a poder”.

“No eres suficiente”.

“Mejor quédate donde estás”.

“No cambies nada”.


Y ahí es donde conviene parar porque para nuestro cerebro es más fácil tenerte en la zona de confort que ser proactivo ante lo que te está contando el miedo.


Si el miedo te habla de necesitas herramientas, búscalas.

Si el miedo te dice esto es importante, prepárate.

Si el miedo te dice ten cuidado, preguntale.. ¿de que me tengo que cuidar?


El miedo ante una discapacidad o un cambio vital


Cuando aparece una discapacidad, una enfermedad, una pérdida de capacidad o un cambio importante en la vida, el miedo puede ocupar mucho espacio.


Miedo a no volver a ser la persona de antes.

Miedo a no poder trabajar igual.

Miedo a perder autonomía.

Miedo a depender de otras personas.

Miedo a que el entorno no entienda lo que estás viviendo.

Miedo a mirar hacia el futuro y no reconocerlo.


Y todo eso no se resuelve con frases rápidas. No sirve de mucho decirle a alguien: “no tengas miedo”, cuando su mundo acaba de moverse. A veces necesitamos permitirnos reconocerlo:


“Tengo miedo”.

“No sé cómo va a ser esta nueva etapa”.

“Necesito tiempo para aceptar que las cosas han cambiado”.

“Necesito tiempo para entenderme de nuevo”.


Nombrar el miedo no lo hace más grande sino más gestionable ya que lo que no se nombra se queda dentro haciendo ruido. Lo que se nombra empieza a tener forma, límites y posibilidad de ser acompañado.


Tenemos que escucharnos, las emociones se deben de escuchar y sirve de poco ignorarlas o meterlas en un cajón, hay que hacerse cargo de ellas.


Escuchar el miedo sin obedecerlo siempre


Una forma de relacionarte con el miedo es hablar con él y hacerle preguntas, incluso puedes ponerle un nombre. Hablar con él para ponerlo a un lado y no delante de ti.

Se trata de entenderlo y de entenderte. Cuando un amigo se encuentra mal, le preguntamos ¿qué te pasa?, ¿qué necesitas?.. Cuando eso mismo no pasa a nosotras casi nunca nos preguntamos, en vez de eso, intentamos dejarlo a un lado, escondido, para que no moleste.


Puedes preguntarte:


¿Qué parte de mi intentas proteger?

¿Qué necesito para sentirme un poco más segura?

¿Qué parte de esta situación es real y qué parte estoy anticipando?

¿Qué pequeño paso puedo dar sin exigir resolverlo todo hoy?

¿A quién puedo pedir apoyo para no atravesar esto sola?


Estas preguntas no hacen magia, pero ayudan a poner orden y a comprender que pasa en tu interior, ayudan a acompañarte. Cuando el miedo está dentro sin ordenar, parece enorme pero cuando lo miras con calma, puedes empezar a distinguir qué necesita atención, qué necesita tiempo y eso hace que no tenga decidir por ti.


Gestión versus control


Muchas personas intentan controlar el miedo en vez de gestionarlo y planificar todo al detalle sin un espacio de equivocación, intentan demostrar que pueden con todo sin escucharse a si mismo, hacer como si no pasa nada, ignorando que si pasa. Pero el miedo no suele calmarse con control , se calma con más escucha y aceptación.


Si, tengo miedo, ¿Y qué?. Probemos a buscar espacios seguros, hablemosnos con honestidad, acompañemonos dándonos permisos.


Se trata de Ser y no hacer ya que no necesitas estar perfectamente preparada para empezar, no necesitas tener todas las respuestas para avanzar y no necesitas dejar de tener miedo para moverte. La incertidumbre, el error y el aprendizaje de esos errores son parte de la vida y sigues siendo una personas maravillosa incluso con miedo e incertidumbre.


A veces solo necesitas no estar sola mientras das el siguiente paso.


El miedo también abre conversaciones contigo


El miedo, si, es incómodo, pero tiene que serlo para que puedas reaccionar ante el ... si, es incómodo, pero para que le escuches, no para que le ignores y si, te puede mostrar cosas tan importantes como:.


Qué necesitas cuidar.

Qué límites tienes que revisar.

Qué cambios estás evitando.

Qué parte de ti está pidiendo atención.


Por eso, en lugar de preguntarte “¿cómo hago para no tener miedo?”, quizá podrías empezar por otra pregunta:


¿Qué quiere decirme este miedo? Y no para dejar que mande o vivir encogida sino para escucharte mejor. Porque detrás de muchos miedos hay una necesidad profunda de seguridad, de comprensión, de aceptación o de cambio.


Y mirar eso con cuidado puede ser el inicio de un proceso muy valioso. No tienes que poder con todo a solas.


Si estás atravesando un momento de cambio, si sientes que el miedo está ocupando demasiado espacio o si necesitas ordenar lo que estás viviendo, pedir acompañamiento puede ser un primer paso.


No porque estés fallando.

No porque no seas fuerte.

No porque no puedas.


Sino porque a veces necesitamos un espacio donde poder escucharnos sin juicio, entender qué nos pasa y construir un camino más amable y realista.


El miedo no tiene por qué desaparecer para que empieces a caminar. A veces basta con que deje de caminar delante de ti y empiece a caminar a tu lado.


Si sientes que este tema resuena contigo, puedes escribirme o solicitar una primera sesión para que podamos explorar juntas qué necesitas en este momento.


Te escucho.




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